
El frenético ritmo de trabajo del dúo bonaerense no hace mella en la calidad de sus grabaciones. Puedo morir de amor es su tercer trabajo realizado este año y es sin duda el mejor desde que iniciaran su particular exploración del trip-hop con aquel Plug. Siguiendo la senda abierta en 12 p.m., Calidoscopio sintetizan y refinan aún más sus frágiles melodías, apostando ya casi en exclusiva por las letras en castellano (el inglés se deja oír tan sólo en “Microphone”). Mención especial merecen el fantástico corte que abre el disco, “Raras historias con muertos”, que sintetiza perfectamente el sonido de Calidoscopio, y el clasicismo trip-hop de “Border” y “Parkinson”.